LAS OLVIDADAS CHICAS
Me gusta el deporte, me gusta el baloncesto...y soy chica!!
Desde pequeña tuve problemas para encontrar cualquier forma de practicar deporte que no fuera en la montaña con mis hermanos...sin embargo, ellos, nunca tenían problemas de estar apuntados a cualquiera. ¿Falta de interés por parte de las chicas?, ¿falta de recursos?, ¿desinteres por los ayuntamientos, colegios, clubs...?. Supongo que un poco de todo.
Unos cuantos, bastantes, años después, la situación a mejorado un poco, pero no nos encontramos ni al 50% de donde están los niños. Ahora no practico, ahora entreno...pero se pueden contar con los dedos de las manod los equipos femeninos que existen en la ciudad...y no hay manos para contar los que existen de niños.
Tengo la suerte de pertenecer al grupo técnico de un club de baloncesto de Granada que favorece la participación de las niñas y no tan niñas en el baloncesto, a nivel municipal y a nivel federado. Pero en Granada sólo hay dos clubs que se encuentran al nivel de un club masculino, con equipos de todas als categorias.
Niñas, chicas, mujeres...niños, chicos y hombres...todos juntos, vamos a seguir hacia delante para permitir que, tanto ellos como ellas, puedan realizar todo lo que deseen al nivel que quieran...incluso en el BALONCESTO
Educación y Deporte
En lo que se refiere al ámbito del "deporte escolar", las campañas institucionales de popularización de la práctica deportiva de los años sesenta, se desarrollaron bajo el influjo del modelo que representaba el deporte de alta competición, asumiendo, en buena medida, sus formas de realización (sistemas de entrenamiento, rituales de la competición, clasificaciones...), sus modos de organización (federaciones, asociaciones, categorías, sistemas de competición...) y sus valores (importancia de la victoria, necesidad de disciplina, orientación al rendimiento...).
Mujer y Deporte
Como apunta Cazorla Prieto (1979), el deporte ha sido utilizado y se ha convertido en un importante medio de protesta y de reivindicación socio-política.
Por una parte, puede afirmarse que todavía existen formas de discriminación deportiva que relegan a un segundo plano el deporte femenino y que tratan de mantener ideológicamente la total supremacía masculina en el campo de la actividad física y del rendimiento (lo que no es sino una réplica de lo que sucede en otros ámbitos de la vida, como por ejemplo el laboral). No sólo se trata del hecho de que el deporte femenino disponga de una atención publicitaria, económica e institucional enormemente inferior a la que se presta al deporte masculino, lo que si bien puede explicarse inicialmente en términos de mercado, también tiene otras lecturas sociales mucho más profundas y preocupantes. Se trata también de la existencia de una segregación de géneros en modalidades deportivas y en categorías (alevín, infantil) en las cuales las diferencias biológicas de sexo o bien no afectan al rendimiento, o tales diferencias no se han manifestado todavía. En este sentido cabe preguntarse, por ejemplo, ¿porqué no se permite la participación conjunta de chicos y chicas en competiciones de voleibol o de baloncesto, por ejemplo, en las edades en que las diferencias corporales todavía no han aparecido? ¿Qué finalidad tiene la separación entre hombres y mujeres en actividades en que el rendimiento físico no es esencial para la obtención de buenos resultados (el tiro con arco, los dardos, el golf...)? ¿Qué motivos justifican la existencia de modalidades deportivas sólo para mujeres (natación sincronizada, gimnasia rítmica...)? Aún cuando la mujer ha accedido a la práctica deportiva en modalidades que eran consideradas exclusivamente masculinas como el rugby, fútbol, boxeo... todavía quedan importantes pasos que dar en sentido contrario.
Por otra parte, también puede decirse que la progresiva introducción de la mujer en la práctica de cada vez más deportes y su creciente acceso al mundo de la alta competición y del espectáculo deportivo ha contribuido, a cambiar el sentir general en torno a su potencial de rendimiento físico, y a sus supuestas limitaciones biológicas y psicológicas para la práctica deportiva y para la competición. También la aparición de mujeres reporteras, comentaristas, árbitros y entrenadoras constituyen hechos que han contribuido y contribuyen al cambio gradual hacia la igualdad femenina en el mundo deportivo (tal y como sucede en otros ámbitos de la vida).
El profesionalismo puede también haber tenido un similar efecto positivo en el área de los deportes femeninos. La brecha entre las marcas y logros deportivos de mujeres y hombres se ha reducido drásticamente en los últimos años. Sin subestimar el papel jugado por los cambios en los ideales sociales y genéricos de las últimas décadas -que, sin duda, han contribuido a impulsar a las mujeres a adoptar una actitud más activa también en el campo de los deportes- no se puede negar que mucho del creciente interés femenino por el deporte se debe hoy a la perspectiva de poder acceder a una carrera profesional con altos niveles de remuneración.
Se ha observado que la razón por la cual las mujeres están tan pobremente representadas (tanto en número como en nivel) en los deportes mayoritarios es que esos deportes son parciales en sentido genérico: han sido designados y desarrollados para favorecer las cualidades físicas típicamente masculinas: fuerza, velocidad, altura y masa muscular.
En realidad, enfatizar la fuerza como el único elemento en una prestación deportiva capaz de despertar la admiración del público es, en realidad, una interpretación machista de la excelencia deportiva. Pero si la fuerza no es vista como la única cualidad admirable en un ganador, se podría producir una saludable diversificación genérica en el deporte profesional. Así, el profesionalismo y la comercialización del deporte podrían incluso contribuir a "feminizar" el deporte.
"El pato en la escuela".Miguel Ángel Santos Guerra
"Cierta vez, los animales del bosque decidieron hacer algo para afrontar los problemas del mundo nuevo y organizaron una escuela. Adoptaron un currículum de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar y, para que fuera más fácil enseñarlo, todos los animales se inscribieron en todas las asignaturas.
El pato era estudiante sobresaliente en la asignatura natación. De hecho, superior a su maestro. Obtuvo un suficiente en vuelo, pero en carrera resultó deficiente. Como era de aprendizaje lento en carrera tuvo que quedarse en la escuela después de hora y abandonar la natación para practicar la carrera. Estas ejercitaciones continuaron hasta que sus pies membranosos se desgastaron, y entonces pasó a ser alumno apenas mediano en natación. Pero la medianía se aceptaba en la escuela, de manera que a nadie le preocupó lo sucedido salvo, como es natural, al pato.
La liebre comenzó el cuso como el alumno más distinguido en carrera pero sufrió un colapso nervioso por exceso de trabajo en natación. La ardilla era sobresaliente en trepa, hasta que manifestó un síndrome de frustración en la clase de vuelo, donde su maestro le hacía comenzar desde el suelo, en vez de hacerlo desde la cima del árbol. Por último enfermó de calambres por exceso de esfuerzo, y entonces, la calificaron con 6 en trepa y con 4 en carrera.
El águila era un alumno problema y recibió malas notas en conducta. En el curso de trepa superaba a todos los demás en el ejercicio de subir hasta la copa del árbol, pero se obstinaba en hacerlo a su manera.
Al terminar el año, un anguila anormal, que podía nadar de forma sobresaliente y también correr y trepar y volar un poco, obtuvo el promedio superior y la medalla al mejor alumno.
Esta fábula nos ayuda a reflexionar sobre la diversidad de alumnos y de alumnas en una escuela que tiene en la homogeneización su camino y su meta.
La diversidad no es una lacra. Es un valor: Precisamente porque somos diversos podemos complementarnos y enriquecernos. Podemos ayudarnos. Y habrá más necesidad de ayuda para quienes tienen alguna dificultad o alguna carencia. La cultura de la diversidad necesita avivar la sensibilidad hacia el otro."
La nueva ley
Todo evoluciona en la sociedad en la que vivimos, sino caducariamos. Y la educación no puede ser menos. Ahora mismo nos encontramos dentro de un caos: un nuevo cambio legislativo. En este momento, parece que los maestros no tienen bastante con enfrentarse a los cambios pertinentes del aumento de alumnos extranjeros, a la inclusión de alumnos con necesidades, a las miles de adaptaciones curriculares que tienen y deben hacer a cada alumno para conseguir que obtengan los objetivos planteados...sino que además, se tienen que enfrentar al juego politico de una ley en cada cambio de partido. Por favor, señores políticos, hagan ya un pacto!! por el bien de la sociedad, de los futuros hombres y mujeres que ahora se encuentran en la escuela y por el bien de la salud del profesorado. hagan un pacto educativo y dejen de marear la eprdiz, porque con tanto cambio nunca avanzaremos, y caducaremos.
¿ESTRELLAS O PERSONAS?
Todo lo que hacemos nos lleva a conseguir una meta, sea como sea, utilices los medios que utilices...y desgraciadamente, esta forma de ver la vida a llegado hasta la educación. Queremos que nuestros jóvenes sean los mejores en todo y no nos damos cuenta que serán estrellas en un deporte, en música, en hacer operaciones matemáticas...pero ¿serán personas?, ¿sabrán relacionarse con los demás?, ¿diferenciarán entre una noticia real y otra manipulada?, ¿podrán controlar su cuerpo en equilibrio?...No nos damos cuenta que el niño debe crecer en todas sus capacidades de la misma forma para evitar una descompensción. Somos los padres, hermanos, amigos e incluso los profesores los que les llevamos a luchar por la meta...cuando deberíamos enseñarles el camino para llegar a ella. Hay que cambiar algo, hay que dejar que sean niños y que disfruten de sus errores, porque, no hay nada mas cieto que aprender errando.